LA
VIDA ES BELLA, BELLA
©Giuseppe
Isgró C.
07-07-1971, 8:00 pm
Revisado: 17-04-2019. 5:30
am
La emoción del momento
breve,
que pasa cuando el calmado Espíritu,
vibrar intensamente hace
al ser humano.
El sentimiento del
infinito progreso que el ser percibe,
comprender le permite que
no puede quedarse estacionado,
anclado en el pasado por
muy glorioso que éste haya sido.
Que nuevas sendas se abren
en su camino,
entre las cuales elegir la que mejor se adapte a su plan de vida,
y desandar las eventuales rutas que les
separan de su destino particular,
en concordancia con los
planes cósmicos,
para vivir en armonía con
la naturaleza y el orden divino
trazados en la conciencia
de cada ser,
en los cuatro reinos
naturales.
Qué momentos éstos que la
visión del Universo
se abre a la conciencia,
gradualmente, vislumbrando su ideal de turno,
siguiendo, un paso a la
vez, en dirección de su siguiente meta.
Qué vida hermosa, ésta,
llena de vibrantes pensamientos positivos,
y creativos, de
sentimientos imbuidos de valores: amor, justicia, y mucho más,
de palabras que insuflan
entusiasmo que expresan a Dios en la conciencia,
impulsando las acciones,
el trabajo que todo lo puede, y logra.
Nada imposible existe para
el hombre, según Napoleón,
por eso borró, de su
diccionario, esa palabra, o freno, que limita.
Empero, amar el ideal
concebido engendra sabiduría y genera energía creadora,
ya que siempre, el
conocimiento va aparejado con el poder realizador.
No obstante, la prudencia,
la dedicación, la atención plena y el justo esfuerzo,
concentrando todos los
recursos a un resultados a la vez,
optimiza los logros en
tiempo cierto y oportuno, según los planes del universo,
de los cuales, cada quién,
es un instrumento ejecutor, ad infinitum.
Y pasan los años de la
existencia, que aun siendo muy largos,
no dejan de ser breves, en
un solo ciclo de vida.
Cómo una sola existencia
podría satisfacer la sed del infinito
que cada ser experimenta, vislumbrando
una realidad preexistente,
que trasciende el aquí y
ahora, aunque siga siendo el eterno presente?
De las acciones pasadas
queda la experiencia, y el recuerdo sublime
de los logros ya
alcanzados, como preciados tesoros: suma existencial,
que ubica y reubica, a
cada quien, en el lugar justo y perfecto,
que le corresponde, en el concierto
de todas las cosas: salario cósmico.
La vida es bella, bella,
sublime grandeza del Ser Universal.
Qué importa si actuar,
incesantemente, se debe, de un objetivo cierto,
a incontables otros que
irán surgiendo en la conciencia de cada ser?
Lo importante es respetar los
ciclos naturales y el ritmo de la vida:
actividad-descanso, pensamiento-acción,
estudio y realización,
guiados por el amor,
supremo poder realizador, que todo lo puede,
en la eterna polarización, o transmutación alquímica,
de una estación de la conciencia a otra más elevada.
en la eterna polarización, o transmutación alquímica,
de una estación de la conciencia a otra más elevada.
El sentido de la medida, o
justicia, como valor esencial,
seguro permite avanzar,
hasta alcanzar todas las metas,
al final de cada ciclo:
cumbres de gloria personal, si el ideal fue realizado.
Desde la cima ascendida,
en la evolución humana, se contempla el pasado glorioso,
si fue exitoso, o la senda
de la rectificación por el Noble Sendero Óctuple,
pero, la alegría que se
experimenta en cada caso,
permite observar la
siguiente fase del eterno camino de retorno
del ser individual al Ser
Universal, encontrando, siempre, un más allá.
Entonces, concebir es
posible nuevas metas gloriosas,
otros horizontes que
conquistar, mientras se labra la piedra bruta,
en cúbica, que el Gran Arquitecto
habrá de utilizar,
en la expansión de la Gran
Obra de la Creación.
El velo de la separación
se va depurando, viendo claramente la unidad
en la diversidad
existente, y que todo es Uno, aunado en los eslabones
de la cadena de la
fraternidad universal, donde al ayudar al otro,
cada quien, en realidad, lo hace a sí mismo.
Cuántas cosas cambiarían
mirándolas con una visión imbuida de valores,
en las infinitas
estaciones de los estados de conciencia!
Con esta perspectiva, emocionado,
cada ser, expresará:
La vida es bella, bella;
gracias, Oh Divinidad,
por tu infinita bondad, amor
y justicia,
ley cósmica impresa en mi
conciencia, replica de la Tuya,
donde me convierto en
eterno aprendiz
de tu infinita sabiduría,
por la experiencia,
adquirida día a día.
Si no existiesen pruebas en
las nuevas metas por alcanzar,
sembradas por el sentimiento
de la ambición en la conciencia,
como semillas de progreso incesante,
superando la adversidad,
portadora de beneficios
equivalentes, o mayores aún, oportunidades,
cómo se podría ascender a nuevos niveles de riqueza integral,
cómo se podría ascender a nuevos niveles de riqueza integral,
o salario cósmico?
Gracias, Oh Divinidad: la
vida es bella, bella,
tal como Tú has dispuesto
que fuera,en la Ley cósmica,
y en los planes que has
trazado en la conciencia de cada ser,
y del Universo, en la eterna expansión de la Creación,
y del Universo, en la eterna expansión de la Creación,
en tu carácter de Eterna
Pedagoga.
En
revisión aún…

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