DEL HOMBRE NATURALEZA
NATURALEZA VIBRA
©Giuseppe Isgró C.
1969
1969
¡Del hombre
naturaleza naturaleza vibra
vibra la
ilusión ilusión que vive
¿en el corazón?,
no, en el espíritu;
que desata la
pasión pasión que brota
del instinto
instinto que domina
cuando saciado
saciado se expande el hombre!
Y del Eterno
ser vibración
vibración de
amor permite manifestar
que inspira la
vida
que engendra la
vida
la vida que
pasa y se transforma
y siempre es
vida.
Y asciende el
hombre, el hombre asciende
de evolución
grados, de sabiduría grados,
y cual número
de infinitos números,
en su largo
recorrido fin no encuentra,
y palpa luz,
escala la luz, avanza en luz
y siempre
destellos de más luz encuentra
que vislumbran
la visión, del vivir la visión.
**
Cuántas cosas nos dirían,
si hablaran nuestros lenguaje,
los animales, las plantas y los minerales.
Y, sin embargo, hablan, en su lenguaje,
y nos enseñan, a cada instante,
con silencioso mensaje: su ejemplo.
Recuerdo las sabias palabras
de Domingo Romano, un napolitano insigne,
en la Puerto La Cruz de los años sesenta,
del siglo XX, que decía:
-"No es necesario que nadie me explique lo que
hace,
para mi todo lo que una persona hace, lo que es,
lo que calla, y lo que habla, es sabia enseñanza.
Con verle, yo aprendo de su ejemplo,
de como aborda las situaciones, y las resuelve,
del brillo de sus ojos, que me muestra su inteligencia
y su actitud frente a la vida"-.
Para mi, fue un maestro que la vida puso en mi camino,
y hoy deseo recordarlo, expresándole mi gratitud,
viendo como las semillas esparcidas silenciosamente,
a la distancia del tiempo, siguen dando buenos frutos.
Esas semillas eran los valores: la dignidad, el
respeto,
el trabajo activo y productivo, la amistad, la palabra
de honor,
el sentido de la justicia y la excelencia en el
servicio.
Ah, y el buen humor constante, la cortesía y
amabilidad con todos,
el tono suave en el hablar, y el mirar franco a la
cara, sonriente,
como cuando un amigo se acerca con alegría a todo ser
querido.
Otro personaje, por esa época, 1965, relevante en
igual grado,
en esa ciudad donde gente de valor y dignidad hizo
historia,
era José Bala, cuyo lema era ir bajito, por la vida,
con humildad,
y lo decía quien el éxito le era conocido en elevado
grado.
El tercer ejemplo que deseo recordar hoy, es el de
Filippo Conti,
un romano de la séptima generación, aunque no
alardeaba de ello,
quien decía: -"Maestro a ojos no vale un
hinojo".
Tenía la aptitud de reconocer las cosas por lo que
eran, fácilmente,
pero su sed insaciable de conocimientos le hacía
alcanzar la excelencia,
en todo lo que hacía.
15-04-2019.
15-04-2019.

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