©Giuseppe Isgró C.
Barcelona:
31-10-1971
Revisado:
07-04-2019
Cuando expandir
el pensamiento puedo,
de sentimiento el ser
se colma
y fortificado el
Espíritu se manifiesta.
Pensamientos con sed de
infinito,
sentimientos de amor, o
ley cósmica,
sabiduría de los
valores universales,
o atributos divinos en
la conciencia expresados.
Es el anhelo de la
Divinidad que fluye en toda expresión de vida.
Si hay amor, también la
justicia le acompaña.
El ser justo es fuerte,
sereno, porque nada le turba.
Es prudente, nada sin
méritos anhela.
Es templado; entre el
expandir de las fuerzas y contraerlas,
mantiene el equilibrio
de la vida eterna, y continuada en infinitas moradas.
La belleza refleja la
luz interior que ilumina todo cuanto al ser rodea,
la alegría expresa los
estados de conciencia en las infinitas estaciones.
Fluye la armonía, y el
orden justo y perfecto se alcanza
en las nobles sendas de
la vida, donde la felicidad se manifiesta, constante.
Hay que abrir tantas
puertas… equivalentes a estados de conciencia,
Todas están en el
interior, pero, la cerradura no está pasada,
pero el conductor
inexperto aún lo ignora.
Hay que abrir los ojos
del Espíritu a la clara luz, en la conexión divina,
para que sus rayos
fluyan, el mirar y los pasos guíen,
adquiriendo la experiencia
que acceder permite al Salario Cósmico.
Así el Espíritu,
satisfecho, en incontables etapas de la vida logra sentirse,
de una a otra estación
de los infinitos grados de progreso,
sin jamás lograr
agotarlos, porque siempre hay un más allá.
Afortunadamente, el camino
es circular y ascendente,
como la espiral que a
partir del punto inicial se expande al infinito.
En la vida todo es más
sencillo de lo que se cree,
es un repetirse,
constante de las mismas cosas:
la primavera, el
verano, el otoño y el invierno,
y luego, una constante
vuelta a empezar.
Pero, en cada nueva
estación, todo parece lo mismo,
pero, aun siéndolo, está
magnificado con nacientes propósitos,
más elevados anhelos
que expresen estados de conciencia
en las estaciones de
turno, que son otros grados de progreso.
En cada ciclo el
Espíritu experimenta el mismo asombro:
Hay tantas puertas que
abrir!
Cada sentimiento es una
ventana abierta al universo
que contemplar permite
la senda infinita del progreso,
y percibir el potencial de la estación de
turno en que ahora se encuentra
antes de pasar a la
siguiente, centrando la atención en el aquí y ahora,
que es lo que cuenta, y
nuestro preciado tesoro: Salario Cósmico.
El secreto eterno:
abrir la puerta enfrente, la correcta,
y atravesarla con confianza,
seguro de sí mismo.
Adentro está la
sabiduría y la fuerza también.
Falta la experiencia,
qué espera, pues, para conquistarla,
por grado, a cada
instante,
en los estados de
conciencia y en las infinitas estaciones?
El salario cósmico te
espera!

No hay comentarios:
Publicar un comentario