jueves, 11 de abril de 2019

SUPRIMIR LA DUDA, DESPUÉS DE LA DUDA, O DUDAR DE TODO Y DE TODOS?





SUPRIMIR LA DUDA,
DESPUÉS DE LA DUDA,
O, ¿DUDAR DE TODO Y DE TODOS?

©Giuseppe Isgró C.


Poesía de juventud, si a esto poesía llamar se puede.

Dedicado al Profesor José Ramón Rodríguez Bello, uno de los oradores más excelsos que he conocido, cuando en el lejano año 1968, en el tercer año de Bachillerato, en el Liceo Tomás Alfaro Calatraba, frente a la hermosa bahía de Puerto La Cruz, me instó a escribir en prosa, y no poesía, y si decidía hacerlo en ésta, que fuera en verso libre.

Gracias a él decidí escribir en prosa, y dejar de lado la poesía, salvo contadas ocasiones, y si hoy rescato estas escrituras de mi temprana juventud, no es por su valor poético, que seguramente no tienen ninguno, como cultivo del arte dejado de lado, indispensable para la perfección siempre relativa, sino para descubrir como pensaba aquél joven, que, afortunadamente, le gustaba expresar sus ideas por escrito, y las conservó en el tiempo, pensando que un día, a él mismo le gustaría leerlas, por la razón que fuere. Pero, la reflexión de sana especulación filosófica sigue ad infinitum, y en el futuro, el hombre maduro de hoy seguirá siendo, en comparación, como aquél joven que le gustaba escribir, lo que él creía poesías.

1

31-10-1971


Aquél joven, en la tardía noche, reflexionaba:

Suprimir la duda
que constante
introducir intenta
confusión al Espíritu,
es arte arduo de conquistar.

Pero, el Espíritu que positivo piensa
la duda desecha,
y la luz libre se manifiesta
cual faro seguro
que a lo lejos brilla.

Suprimir la duda
es necesidad imperante.


2

11-01-1972



Después de la duda, poco después, 
aquél joven sigue la reflexión:


Después de la duda
nace la certeza,
la firmeza llega
cual ideal sublime.

La duda que largamente agobia,
inquietudes siembra,
acciones engendra,
luces encender hace,
cuando esclarecido el pensamiento
el vuelo libremente emprender logra.

Después de la duda,
nace la confianza.
se alegra el pensamiento
de sentir intenso
del vivir, deseo.

3

11/04/2019



O ¿DUDAR DE TODO, Y DE TODOS?

Para ver más allá de las apariencias,
y observar las cosas tal como son,
al estilo de los antiguos epoptas,
es preciso dudar de todo y de todos
para cerciorarse si los pensamientos, sentimientos,
palabras y actos, se encuentran enmarcados,
con desapego, dentro de los parámetros de los valores.

Hasta el más inocente y fervoroso amigo,
con buena fe podría inducirnos a cometer errores,
ya que no todos dominan el arte de pensar,
con discernimiento, y sin erróneas matrices de pensamiento
asumiendo, convencidos, como verdades absolutas
que no son tales, como es normal que así sea,
ya que el progreso no tiene límites
y sigue siempre hacia adelante.

¿Se ha detenido a pensar usted, que en el mundo,
mucho interés existe para que no se dude,
de falsas verdades, que los son desde que nacieron,
por afán de falso poderío de la índole que fuere?:
Científico, político, espiritual, histórico, de progreso,
o de lo que sea, aún de seres muy cercanos,
ya que el enemigo no suele ser el lejano ser.
Entre quienes están más cerca, se le encuentra,
precisamente, por querer mantener las certezas:
de un amor que no es sólido,
de una creencia que no es verdadera,
de un ser humano que los políticos no sabrían
que hacer con él, si su potencial desarrollara,
o los líderes espirituales, que mantienen a la humanidad,
de mutuo acuerdo entre todos ellos, o las mayorías,
en falsas ideas que la sana crítica no aprobaría.

Es allí, que en reuniones privadas, grupos de poder
acuerdan, a la humanidad encasillada mantener,
desestimulando su capacidad de discernimiento,
el verdadero, el que la duda auténtica estimula, 
la que permite ver más allá de las apariencias.

¿Por qué cree usted que destruyeron
la biblioteca de Alejandría, la de Córdoba,
y tantas otras, y muchos libros dejan de circular,
o los quitan de la circulación si alguien osa publicarlos,
y tantos manuales de estilo prohíben mencionar,
un sinnúmero de términos que abren puertas a la duda,
a la reflexión y a la sana especulación filosófica?

Muchos de los grandes descubrimientos
de los siglos XIX y XX, que emanciparon a la humanidad
del oscurantismo medieval, que había hecho olvidar
la ciencia y la cultura clásica de la antigua Grecia;
que el humanismo y el renacimientos hicieron recordar.
Luego, el oscurantismo se impuso, nuevamente, 
con férrea inquisición, el mismo año 
del descubrimiento del Nuevo Mundo.

En América se destruyó todo lo que contradecía
la antigüedad del mundo anterior al año 4.002 a.n.e.
Hoy la Arqueología indica que más de 15.000 años tienen
sus magníficos monumentos, y que las grandes pirámides 
y la Gran Esfinge, de Egipto, más de 40.000 u 80.000 años,
mínimos, parecieran tener.

Surge una pregunta, o nueva duda: en épocas pasadas,
grandes civilizaciones han sido destruidas,
una y otra vez, por la inconsciencia o incompetencia, 
de los líderes de turno, por una parte.

Empero, ¿y si se tratara de efectos kármicos activados
por causas de inmoralidad colectiva, como la que hoy 
pareciera envolver al mundo, con aparente naturalidad?

La Atlántida, Lemuria o Mu, ¿y, quién sabe cuántas más
civilizaciones, por el afán de poder desmesurado,
han colapsado una y otra vez? Sin duda alguna, 
existe una ley de causa y efecto, de acción y reacción, 
de siembra y recogida, de karma y vipaka, que rige en todo.
O, ¿acaso pueda creerse que no existe una vigilancia cósmica,
que aplica los correctivos inherentes, oportunamente?
¿Es posible, y factible, burlar a la Ley cósmica?

La perspectiva desde la visión del inmenso universo
dejaría obsoletas la mayoría de las creencias,
o falsas verdades, que a todos inculcan
desde la tierna edad.  ¿Por qué no se desarrolla
en mayor grado, corrigiendo lo que debe serlo?

Estimular el estudio, la reflexión y la absorción de los valores, 
como guía de vida, para crear la nueva edad de oro, 
es necesidad imperante. Los grandes utopistas: Aldous Huxley, 
Henry Poicaré, H. G. Well  y George Bernard Shaw:
la perciben muy lejana: año 30.000 d.n.e.

Los que silenciaron a Sócrates, y luego a incontables otros,
en el milenio del oscurantismo medieval,
creyendo tapar el sol con un dedo, aún están allí,
con otro ropaje, y métodos más solapados.
Distinción no hay del color político,
o inadecuada espiritualidad, ya que,
detrás de los unos están los otros, apoyándose,
para mantener las cosas como están.

Que en el granero del mundo, falte el alimento,
el techo, el trabajo, la educación verdadera,
en los valores, o que alguien sea extranjero
en alguna parte del planeta tierra, o que en el siglo XXI,
en los países “más avanzados” se discrimine
por el color de la piel, por el lugar de nacimiento,
al norte, o al sur, en el oriente u occidente,
en el viejo o en el nuevo mundo,
tal no debe ser el plan de la naturaleza.

Y luego, el riesgo que corre el planeta,
de ser destruido por el hombre,
que tanto estragos produce por sus afanes,
económicos, o de otra índole,
o intereses de grupos de poder,
que dejan de cooperar a la emancipación
del hombre, del aún oscurantismo medieval.

Entonces, uno en sus reflexiones se pregunta:
¿Qué harían los líderes del mundo si el ser humano
alcanzara su libre desenvolvimiento?
¿Cómo le controlarían?

Hagamos un análisis del mundo:
¿Qué observamos?
¿Qué juventud tenemos hoy?
¿Cuál será la humanidad dentro de cuarenta años?
O, ¿en cien, quinientos, o mil años?
¿En qué grado se habrán elevado sus estados de conciencia?

La nueva edad de oro está lejos aún, ya se dijo;
los utopistas antes mencionados tienen razón.
También la tenía el antiguo autor,
del salmo 105, al hablar de mil generaciones
para la emancipación del hombre.
Treinta mil años, menos los tres mil
que han transcurrido, se verá alguna diferencia notable,
en torno al año 27.000 de nuestra era, en adelante. 

Mucho tiempo por delante; empero, hay que ser realistas,
¿para qué engañarse? Los líderes del futuro
deber ver lejos, en el espacio y en el tiempo.
¿Quién puede imaginar la humanidad
que se gestará en la nueva edad de oro?
Nada se parecerá a lo de ahora.  
Muchas cosas deben cambiar, y lo harán,
en tiempo oportuno.

Pero, la noche pasa, llega el dorado amanecer.
Como lo mencionaba Louis Pauwels, en la revista Planeta,
por los años setenta del siglo XX:
Incontables Renacimientos como el de los siglos XV y XVI
nos esperan, en iguales noches oscuras,
hasta alcanzar el alba dorada definitiva,
en el planeta tierra.

Pero, existe la certeza absoluta, si tal cosa cabe,
que la duda destierra; la Edad de oro soñada,
en el mundo en que se vive, un día llegará:
en torno al año 30.000 de nuestra era.

Si un mundo mejor queremos, debe, cada quien, para crearlo,
mejorarse a sí mismo, dudando de todo y de todos, innovando,
hasta encontrar el camino verdadero, el recto,
del que hablara Lao Tse, Sidharta Gautama,  Gandhi y Tagore,
que erradique la insatisfacción y restablezca el orden cómico.
La paz en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales,
Se puede lograr por el amor y la justicia, la vergüenza y la dignidad,
el respeto y la amistad, y los demás valores esenciales.

Todos quienes ahora contribuyen al estado de cosas,
tal como están, ¿en cuántas vidas deberán volver 
para enderezar los entuertos, 
al estilo de Don Quijote y Sancho Panza?

Todavía Cervantes, y su extensa obra,
seguirá siendo un faro de luz para el mundo,
y fuente de esperanza:
Don Quijote, al término de sus andanzas,
en compañía de su fiel escudero,
percibió que el hombre es bueno,
mirando más allá de las apariencias.

Que Dios escribe derecho con letras torcidas,
que del mal saca el mayor bien posible,
que del dolor hace un gran maestro,
y que silencioso ejerce su rol de Gran Pedagogo,
en la conciencia, con advertencias coercitivas,
y con efectos coactivos, después de la indebida acción, 
que inducen a la insatisfacción y al arrepentimiento
por el método del placer y del dolor.

Por eso Sakyamuni seguirá siendo un faro de luz,
con sus Cuatro Nobles Verdades,
y el Óctuple Noble Sendero:
sugiriendo transmutar los deseos negativos 
en su polaridad positiva, para erradicar 
la insatisfacción que mueve a la acción constructiva:
Con rectas opiniones y decisiones,
rectos propósitos,
rectas y armoniosas palabras,
rectas acciones,
rectos medios de sustentamiento de vida,
recto esfuerzo, o trabajo,
recta atención y enfoque,
y recta concentración
que centuplica el propio poder.

Pese a que Sidharta Gautama dijera esto
en el Parque de los Ciervos, en Benarés,
500 años a.n.e., sigue siendo fuente de luz
para la humanidad, al igual que lo que dijo Homero,
Confucio,  Platón, Plutarco, Plotino y Emerson
e incontables otros, con sus sabias enseñanzas.



20-03-2020

Después de la duda, 
la certeza,
si certeza cabe:



¿Acaso se precisa mayor certeza,
de que muchas cosas precisan cambios?
Pero, ¿habrán cambios si estos no surgen, antes,
como necesidad, o anhelos,
en la conciencia individual, o en la colectiva,
por efecto de resonancia magnética?

Los grandes líderes, en las incontables noches oscuras
y sus respectivos dorados amaneceres, temporales,
antes de la nueva edad de oro, no pueden ser complacientes
explotando las debilidades humanas, con fines de poder.

Surgirán nuevos líderes, cada 400-500 años, con visión milenaria,
Viendo claramente 30.000 años por delante, hacia la nueva era.
No complacerán las debilidades humanas; sino doblegarán
la cerviz del indomable, no con violencia, sino con sabiduría,
educación en los valores, y carácter firme. ¡Esto no es juego!

Contra natura no se promulgarán leyes
que confundan a los niños, a los jóvenes y a los adultos,
que hagan perder la identidad  según la naturaleza de las cosas,
pese a que muchos quieren creerlo así.

Respetar la vida en todas sus vertientes y variantes:
no debe infligirse dolor al reino animal en ninguna de sus formas;
no debe permitirse el aborto, en ningún caso,
excepto cuando peligre la vida de la madre.

Nadie debe pasar hambre en ninguna parte del mundo,
ni sufrir los estragos de la ausencia de salud.
Nadie debe ser extranjero en ninguna parte,
ni discriminado por el lugar de nacimiento,
por el color, el sexo, el tinte político o espiritual,
ni por otra razón alguna.

No puede delegarse la salud en grupo de poder,
o de investigación privada, en que prive más el interés económico
que el humano. Debe fomentarse la alimentación natural correcta,
la medicina natural, la homeopatía u otros métodos alternativos,
efectivos y comprobados.

Cada niño debe ser instruido en los principios esenciales,
para que, por sí mismo, aprenda hábitos saludables de vida.
Es más fácil de lo que parece.

Eliminando unos pocos alimentos nocivos que todos comen,
como el pollo, los huevos, las gallinas, y demás aves de corral,
cerdo, el pescado, y cuanto más otras carnes de fuente animal,
algunos otros elementos como el ajo, que sube la tensión,
aunque todos creen que la baja, ¿por qué no se verifica,
con pruebas, midiendo la tensión al final del día,
cada vez que se consume ajo, u otros alimentos,
al sentir el efecto nocivo?

Causa y efecto, es la ley. Si hay un efecto negativo,
preciso es ver la causa que lo produce.
Tan sencillo como eso y se deja de hacerlo.

Otros alimentos nocivos: Piña, guayaba, manzanilla, pimentón,
margarinas, leche, quesos blandos, y algunos otros,
que los expertos deben verificar.

Toda madre, en el futuro, debe estar preparada para su rol,
en homeopatía, dietética, psicología, espiritualidad, y tantas otras cosas, 
si queremos una humanidad mejor.
Preparando a la mujer, los hijos recibirán la orientación adecuada,
y se forjarán hábitos sanos.

Cuántas cosas requieren cambiar en la educación de la mujer,
Y del hombre, si se desea un mundo mejor;
comenzando por los valores esenciales.

Las profesiones mejor pagadas del futuro,
serán las que giran en torno a la educación.
Nadie puede dar lo que no tiene.
Y nadie querrá delegar la educación de sus hijos
como se ha hecho hasta ahora.
Los maestros de preescolar, y los profesores en todos los niveles
deben estar a la altura de su rol.

Las personas en general, después de cierta edad,
deberían pasar al servicio de la educación,
en sus respectivas áreas, privadas o públicas,
para enseñar a las nuevas generaciones.

La espiritualidad válida de las mejores corrientes de pensamiento,
deberían implantarse en forma conjunta, para que se conozca todo
lo que se precisa conocer. Cada quien, luego, libremente,
decidirá qué camino seguir.

Las corrientes espirituales retrógradas,
que siguen impartiendo errores de fondo, deben enmendarse,
o descontinuar sus actividades nocivas de falsas verdades.
Será una tarea ardua: las más erróneas e intolerantes,
son las que se creen las más verdaderas.
Mientras mayor el grado de ignorancia,
mayor certeza tiene cada quien de su verdad.
Empero, también entre quienes creen que impera la razón,
me manifestará igual grado de fanatismo, si dejaran de desapegarse.
Habrán nuevos actores en escena, de los que habían antes.  
En 400 o 500 años, eso podría ser causa
de una conflagración mundial por divergencias espirituales.
Eso ahora cuesta creerlo; muchos se creen cercanos a la perfección.
Recordar: es la naturaleza humana, no la índole de la ideología.

Es un trabajo a conciencia que cada quien debe realizar,
con desapego, no por intereses de grupo,
de mantener en la ignorancia a la humanidad,
para manipularla mejor.

Los líderes del futuro, precisan una formación que trascienda
con creces, a la de las mayoría de los actuales conductores
en todas las áreas de la actividad humana.
Sobre todo, se precisa desarrollar una conciencia ética sólida,
en la búsqueda del bien común de la humanidad.
Empero, aun la gente con ética rígida, sin amplitud de miras,
Y respeto por el otro, podría resultar nefasta.

Estos líderes requieren grandes estudios para adquirir
una visión amplia, que le permita trascender
los límites inhibidores de su auténtica misión,
capaces de roles educativos, legislativos, gerenciales,
y de cualesquiera otra índole, de acuerdo con la propia vocación.
Ellos serán capaces de saber qué hacer
para dirigir una humanidad desarrollada en elevado grado,
hacía su verdadero destino en el planeta tierra..

El planeta todo, está hoy en peligro, como nunca antes lo estuvo;
o, acaso, en igual grado lo está una vez más.
Muchas cosas deben cambiar:
la conciencia masiva de la humanidad
para que surjan los líderes adecuados.

Pero, si los líderes de turnos manipulan la educación
para mantener en la ignorancia a la humanidad,
explotando sus debilidades, en vez de disciplinar los caracteres,
hacia un superior desarrollo, se entrará en un círculo vicioso.

Los líderes deben cambiar, pero no cambiarán fácilmente,
Mientras no lo hagan sus estados de conciencia.
Significa, que, desde las diversas sociedades, algunos jóvenes,
cada vez en mayor número, deben prepararse, para tomar las riendas
del poder en sus propias manos, para imprimir un nuevo rumbo
a la dirección del mundo.

Nuevos centros de poder deberán desplazar a los existentes.
Tarea, por cierto, poco fácil.

Esos grandes líderes, capaces de imprimir esos movimientos de fondo, 
aparecen cada 400-500 años; ellos saben lo qué hay que hacer.
Si observamos la historia, hay ciclos que se repiten,
en la alternancia de la luz  y la oscuridad.

Surgen grandes civilizaciones; 
luego, le sigue un largo período  de oscurantismo.
Ciclos alternos de luminosidad y oscurantismo.
Es que los grandes líderes los hay en la luz y en la oscuridad,
en términos relativos.

En las épocas en que se manifiestan las grandes civilizaciones,
los líderes cualificados viene con sus respectivos seguidores.
En las épocas de decadencia, ocurre lo mismo:
tanto los líderes como los seguidores, se parecen.

Esto ocurrirá hasta que todos sean hijos de la luz.
Mientras el último ser, en la escala de valores, del planeta tierra,
no alcance niveles elevados de estados de conciencia,
la humanidad siempre estará en peligro de sojuzgamiento.

Porque, hasta determinado nivel de conciencia,
algunos líderes no respetan nada ni a nadie.
Basta mirar hacia atrás, en la historia, para verlo.

Es un trabajo de iniciativa personal.
Cada quien debe dar su propio aporte,
según sus posibilidades, para mejorar
el estado de cosas en el planeta tierra.

Es preciso prepararse a fondo
en cualquier área de la propia competencia,
para adquirir luz propia, y autonomía personal.

El propio destino no puede estar en manos ajenas.
Hay que tomar las riendas de la vida,
en las propias manos.

Adelante.

lunes, 8 de abril de 2019

QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!


QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!

©Giuseppe Isgró C.

Barcelona, 22-07-1971, 11 pm
Revisado: 08-04-2019.

-"Saber, querer, osar y callar".
Mensaje de la Gran Esfinge de Giseh




Quizá callar conviene más,
antes que exponerse
a que mal otros interpreten
lo que se piensa.

Quizá callar algunas veces se deba,
y hacerlo aisla al ser del bullicio exterior.
Pero, quien calla puede escuchar al interlocutor
y entender lo que éste dice.

Se puede escuchar la voz de la Divinidad
que a cada instante habla en la conciencia
con el lenguaje de los sentimientos
de los valores y las virtudes.
Unas veces alentando a seguir adelante,
a cumplir con el propio deber,
otras veces advirtiendo, para que se deje de hacer lo pensado,
que, de otra manera, se incurriría en error.

Quien habla mucho escucha poco,
quien habla poco escucha y entiende más,
que, en definitiva es lo único que importa.
Como decía Jagot: jamás hablar para auto elogiarse,
Ya que, como dijo Bolívar, se haría en detrimento
del propio mérito.

Si hablar de otros se trata, como expresó Franklin,
es para decir todo lo bueno que se sepa,
callando todo lo demás.
Si se elogian tus méritos, en tu presencia,
atribúyelos a la Divinidad, que guía tus pensamientos,
sentimientos, palabras y actos.
Expresa, únicamente, las gracias, y que eres un aprendiz.

Emula a la naturaleza, que ejecuta su labor, silenciosamente,
y jamás deja de hacer lo que le compete,
en los planes expansivos de la creación.
Que tus obras sean el reflejo de tus pensamientos,
que el bien que hagas, de tus sentimientos,
que el silencio que guardas, tu mejor elocuencia,
y si algo bueno tienes que enseñar,
que sea con tu ejemplo, sin pronunciar palabras.

Conserva la humildad, ya que por mucho que hayas hecho,
es incomparable con lo que queda por hacer.
Entonces, a que sirve ufanarse, o vanagloriarse?
Es allí la importancia de guardar silencio
para centrarse en lo que realmente importa.

Yo quisiera haber callado muchas veces,
y eso que en callar excedo.
Primero, que muchos no desean oír ni le interesa
lo que le tienes que decir. Segundo, es mejor esperar
a que sea solicitada tu opinión.
Y aun así, es preciso ser prudentes con lo que se dice,
y la extensión del contenido,
haciéndote cargo probable del efecto de tus palabras.

Es preciso enfocarse en la sabia lección que encierra
cualquier cosa que otros dicen, cuando se está obligado a escuchar,
por deber, cortesía, respeto, amor, buenas costumbres, o placer.
En todo busca lo que es preciso emular, o evitar,
en tus pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

Jamás te compares con nadie, ya que en todos, debes encontrar
la misma esencia divina que yace en ti.
Por lo cual, dónde reside la superioridad, o la inferioridad?
Eso sí, de todos es preciso aprender de la experiencia
que le es inherente, ya que en ella,
cada quien nos excede en algún grado.
Y si en algo poseemos experiencia que le sea útil al prójimo,
compartámosla con generosidad y altruismo,
como incontables otros lo han hecho, antes, con nosotros.
Nuestra deuda de gratitud es inmensa con seres
que aun viviendo en remotas eras, siguen beneficiándonos
con su valiosa experiencia compartida en obras y pensamientos,
en palabras y sentimientos, registrados por la historia,
y mucho más, aún.

Callar, muchas veces, sí,
pero cuando hablar conviene,
con valor hay que expresar la propia manera de pensar, 
u opinión, aún guardando silencio;
más, después es preciso volver a callar, 
aun cuando se hable de otras cosas.
Son formas diferentes, pero con el mismo efecto
de silencio y elocuencia.

Es responsabilidad del oyente,
usar o dejar de aplicar, lo que se le ha sugerido,
y las consecuencias, o beneficios, de los resultados, también.
Es el mismo respeto a la libertad de pensamiento,
que anhelamos para nosotros.
Cuanto más debemos respetar el libre albedrío ajeno.
Recordemos: no siempre nuestra opinión es de mayor valor
que las de otros, y el que más más busca convencer,
generalmente es quien más ignora.

Sócrates lo demostró con sabio ejemplo,
al conocer la respuesta de la Pitia
a una pregunta de su amigo Querefonte,
afirmando que nadie había más sabio en Grecia que él.

Empero, después de tanto hurgar, explorando,
se dio cuenta de que ignoraba las mismas cosas que los demás,
solo le diferenciaba, que él si tenía conciencia de de su ignorancia.
Por eso afirmó: -“Yo sólo sé que no se aquello que no sé”.
Sin duda alguna, Sócrates exageraba, pero aun así es loable su actitud.
Quién podría conocer todo lo que ignora? Usted, yo?
Sin duda, la Divinidad.
Y aun así, es dable dudar, pese al exabrupto de solo pensarlo. 
Si cada ser tiene libre albedrío, cómo podría conocer, la Divinidad,
ahora, todo lo que se le ocurrirá hacer, a cada ser,
de los cuatro reinos naturales, en la expansión de la creación?
Si el Universo fuera un experimento ya acabado,
estas preguntas no cabrían.
Si la Divinidad que se expresa en cada ser,
en los cuatro reinos naturales, 
no tiene límites en su potencialidades infinitas,
tendría que tenerlos en los alcances de sus percepciones,
sabiendo ya, todo, lo que llegará a manifestarse en el eterno presente?
Una paradoja, de las muchas que existen.
Por eso, frente a preguntas como éstas que osan descifrar los arcanos,
incógnitos todavía, por mucho tiempo, quizás callar conviene más!

El que quiere busca.
El que busca encuentra.
Al que encuentra,
hablar se puede.

Calla, pues,
pero, habla cuando es preciso hacerlo.
Recuerda el ejemplo de la Gran Esfinge de Giseh,
que después de saber, querer y osar, sugiere: callar!







domingo, 7 de abril de 2019

HAY TANTAS PUERTAS QUE ABRIR!




 HAY TANTAS PUERTAS QUE ABRIR!


©Giuseppe Isgró C.
Barcelona: 31-10-1971
Revisado: 07-04-2019



Cuando expandir
el pensamiento puedo,
de sentimiento el ser se colma
y fortificado el Espíritu se manifiesta.

Pensamientos con sed de infinito,
sentimientos de amor, o ley cósmica,
sabiduría de los valores universales,
o atributos divinos en la conciencia expresados.
Es el anhelo de la Divinidad que fluye en toda expresión de vida.

Si hay amor, también la justicia le acompaña.
El ser justo es fuerte, sereno, porque nada le turba.
Es prudente, nada sin méritos anhela.
Es templado; entre el expandir de las fuerzas y contraerlas,
mantiene el equilibrio de la vida eterna, y continuada en infinitas moradas.

La belleza refleja la luz interior que ilumina todo cuanto al ser rodea,
la alegría expresa los estados de conciencia en las infinitas estaciones.
Fluye la armonía, y el orden justo y perfecto se alcanza
en las nobles sendas de la vida, donde la felicidad se manifiesta, constante.

Hay que abrir tantas puertas… equivalentes a estados de conciencia,
Todas están en el interior, pero, la cerradura no está pasada,
pero el conductor inexperto aún lo ignora.
Hay que abrir los ojos del Espíritu a la clara luz, en la conexión divina,
para que sus rayos fluyan, el mirar y los pasos guíen,
adquiriendo la experiencia que acceder permite al Salario Cósmico.

Así el Espíritu, satisfecho, en incontables etapas de la vida logra sentirse,
de una a otra estación de los infinitos grados de progreso,
sin jamás lograr agotarlos, porque siempre hay un más allá.
Afortunadamente, el camino es circular y ascendente,
como la espiral que a partir del punto inicial se expande al infinito.

En la vida todo es más sencillo de lo que se cree,
es un repetirse, constante de las mismas cosas:
la primavera, el verano, el otoño y el invierno,
y luego, una constante vuelta a empezar.
Pero, en cada nueva estación, todo parece lo mismo,
pero, aun siéndolo, está magnificado con nacientes propósitos,
más elevados anhelos que expresen estados de conciencia
en las estaciones de turno, que son otros grados de progreso.

En cada ciclo el Espíritu experimenta el mismo asombro:
Hay tantas puertas que abrir!
Cada sentimiento es una ventana abierta al universo
que contemplar permite la senda infinita del progreso,
y percibir el potencial de la estación de turno en que ahora se encuentra
antes de pasar a la siguiente, centrando la atención en el aquí y ahora,
que es lo que cuenta, y nuestro preciado tesoro: Salario Cósmico.

El secreto eterno: abrir la puerta enfrente, la correcta, 
y atravesarla con confianza, seguro de sí mismo.
Adentro está la sabiduría y la fuerza también.
Falta la experiencia, qué espera, pues, para conquistarla,
por grado, a cada instante,
en los estados de conciencia y en las infinitas estaciones?
El salario cósmico te espera!










viernes, 16 de junio de 2017

A TI QUE LENTO PASAS Y SIEMPRE ESTÁS PRESENTE


A TI QUE LENTO PASAS
Y SIEMPRE ESTÁS PRESENTE

©Giuseppe Isgró C.

Del libro: El Retorno a la Natura
01-05-1971


 Con el vuelo del tiempo cierto
y un ver más lejos en el horizonte humano,
se acrisola el pensamiento joven
y la intensidad del ser se deja ver.

¿Qué han de ser todas estas cosas
que nos rodean y como pruebas afrontamos,
que nuestras fuerzas calibran
y nuestra experiencia ensanchan?

Las circunstancias adversas que el ser enfrenta,
en su batallar continuo en la vida,
con frecuencia cierta le alejan de sí mismo,
pero mientras más se aleja
mejor aprende a conocer
el camino de la vida.

¡OH, sublime tiempo que vuelas
y contigo nos llevas
en el recorrer de la existencia;
a ti, que lentos pasas y siempre estás presente,
el ser debería poseerte más intensamente!

El ser, en los días inciertos
de los tiempos presentes,
el presente de ti, ¡OH, tiempo!,
parece como si no viviera.

Inquieto, al mañana su pensar proyecta,
debiendo centrarse en el aquí y ahora.
El mañana es incierto,
el hoy es certero y está presente,
y del ser que piensa
y tranquilo avanza,
es preciado tesoro.

Con el pasar del tiempo certero,
el ser supera su prueba.
Porque la vida es prueba,
es enfrentar continuo las propias fuerzas,
con las fuerzas adversas,
y del triunfo seguro aunque a veces tardío,
nace la evolución, la sabiduría del ser.

¡A ti, OH tiempo, tesoro
del ser,
yo te canto y alabo
tu sublime grandeza!