lunes, 8 de abril de 2019

QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!


QUIZÁ CALLAR CONVIENE MÁS!

©Giuseppe Isgró C.

Barcelona, 22-07-1971, 11 pm
Revisado: 08-04-2019.

-"Saber, querer, osar y callar".
Mensaje de la Gran Esfinge de Giseh




Quizá callar conviene más,
antes que exponerse
a que mal otros interpreten
lo que se piensa.

Quizá callar algunas veces se deba,
y hacerlo aisla al ser del bullicio exterior.
Pero, quien calla puede escuchar al interlocutor
y entender lo que éste dice.

Se puede escuchar la voz de la Divinidad
que a cada instante habla en la conciencia
con el lenguaje de los sentimientos
de los valores y las virtudes.
Unas veces alentando a seguir adelante,
a cumplir con el propio deber,
otras veces advirtiendo, para que se deje de hacer lo pensado,
que, de otra manera, se incurriría en error.

Quien habla mucho escucha poco,
quien habla poco escucha y entiende más,
que, en definitiva es lo único que importa.
Como decía Jagot: jamás hablar para auto elogiarse,
Ya que, como dijo Bolívar, se haría en detrimento
del propio mérito.

Si hablar de otros se trata, como expresó Franklin,
es para decir todo lo bueno que se sepa,
callando todo lo demás.
Si se elogian tus méritos, en tu presencia,
atribúyelos a la Divinidad, que guía tus pensamientos,
sentimientos, palabras y actos.
Expresa, únicamente, las gracias, y que eres un aprendiz.

Emula a la naturaleza, que ejecuta su labor, silenciosamente,
y jamás deja de hacer lo que le compete,
en los planes expansivos de la creación.
Que tus obras sean el reflejo de tus pensamientos,
que el bien que hagas, de tus sentimientos,
que el silencio que guardas, tu mejor elocuencia,
y si algo bueno tienes que enseñar,
que sea con tu ejemplo, sin pronunciar palabras.

Conserva la humildad, ya que por mucho que hayas hecho,
es incomparable con lo que queda por hacer.
Entonces, a que sirve ufanarse, o vanagloriarse?
Es allí la importancia de guardar silencio
para centrarse en lo que realmente importa.

Yo quisiera haber callado muchas veces,
y eso que en callar excedo.
Primero, que muchos no desean oír ni le interesa
lo que le tienes que decir. Segundo, es mejor esperar
a que sea solicitada tu opinión.
Y aun así, es preciso ser prudentes con lo que se dice,
y la extensión del contenido,
haciéndote cargo probable del efecto de tus palabras.

Es preciso enfocarse en la sabia lección que encierra
cualquier cosa que otros dicen, cuando se está obligado a escuchar,
por deber, cortesía, respeto, amor, buenas costumbres, o placer.
En todo busca lo que es preciso emular, o evitar,
en tus pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

Jamás te compares con nadie, ya que en todos, debes encontrar
la misma esencia divina que yace en ti.
Por lo cual, dónde reside la superioridad, o la inferioridad?
Eso sí, de todos es preciso aprender de la experiencia
que le es inherente, ya que en ella,
cada quien nos excede en algún grado.
Y si en algo poseemos experiencia que le sea útil al prójimo,
compartámosla con generosidad y altruismo,
como incontables otros lo han hecho, antes, con nosotros.
Nuestra deuda de gratitud es inmensa con seres
que aun viviendo en remotas eras, siguen beneficiándonos
con su valiosa experiencia compartida en obras y pensamientos,
en palabras y sentimientos, registrados por la historia,
y mucho más, aún.

Callar, muchas veces, sí,
pero cuando hablar conviene,
con valor hay que expresar la propia manera de pensar, 
u opinión, aún guardando silencio;
más, después es preciso volver a callar, 
aun cuando se hable de otras cosas.
Son formas diferentes, pero con el mismo efecto
de silencio y elocuencia.

Es responsabilidad del oyente,
usar o dejar de aplicar, lo que se le ha sugerido,
y las consecuencias, o beneficios, de los resultados, también.
Es el mismo respeto a la libertad de pensamiento,
que anhelamos para nosotros.
Cuanto más debemos respetar el libre albedrío ajeno.
Recordemos: no siempre nuestra opinión es de mayor valor
que las de otros, y el que más más busca convencer,
generalmente es quien más ignora.

Sócrates lo demostró con sabio ejemplo,
al conocer la respuesta de la Pitia
a una pregunta de su amigo Querefonte,
afirmando que nadie había más sabio en Grecia que él.

Empero, después de tanto hurgar, explorando,
se dio cuenta de que ignoraba las mismas cosas que los demás,
solo le diferenciaba, que él si tenía conciencia de de su ignorancia.
Por eso afirmó: -“Yo sólo sé que no se aquello que no sé”.
Sin duda alguna, Sócrates exageraba, pero aun así es loable su actitud.
Quién podría conocer todo lo que ignora? Usted, yo?
Sin duda, la Divinidad.
Y aun así, es dable dudar, pese al exabrupto de solo pensarlo. 
Si cada ser tiene libre albedrío, cómo podría conocer, la Divinidad,
ahora, todo lo que se le ocurrirá hacer, a cada ser,
de los cuatro reinos naturales, en la expansión de la creación?
Si el Universo fuera un experimento ya acabado,
estas preguntas no cabrían.
Si la Divinidad que se expresa en cada ser,
en los cuatro reinos naturales, 
no tiene límites en su potencialidades infinitas,
tendría que tenerlos en los alcances de sus percepciones,
sabiendo ya, todo, lo que llegará a manifestarse en el eterno presente?
Una paradoja, de las muchas que existen.
Por eso, frente a preguntas como éstas que osan descifrar los arcanos,
incógnitos todavía, por mucho tiempo, quizás callar conviene más!

El que quiere busca.
El que busca encuentra.
Al que encuentra,
hablar se puede.

Calla, pues,
pero, habla cuando es preciso hacerlo.
Recuerda el ejemplo de la Gran Esfinge de Giseh,
que después de saber, querer y osar, sugiere: callar!







domingo, 7 de abril de 2019

HAY TANTAS PUERTAS QUE ABRIR!




 HAY TANTAS PUERTAS QUE ABRIR!


©Giuseppe Isgró C.
Barcelona: 31-10-1971
Revisado: 07-04-2019



Cuando expandir
el pensamiento puedo,
de sentimiento el ser se colma
y fortificado el Espíritu se manifiesta.

Pensamientos con sed de infinito,
sentimientos de amor, o ley cósmica,
sabiduría de los valores universales,
o atributos divinos en la conciencia expresados.
Es el anhelo de la Divinidad que fluye en toda expresión de vida.

Si hay amor, también la justicia le acompaña.
El ser justo es fuerte, sereno, porque nada le turba.
Es prudente, nada sin méritos anhela.
Es templado; entre el expandir de las fuerzas y contraerlas,
mantiene el equilibrio de la vida eterna, y continuada en infinitas moradas.

La belleza refleja la luz interior que ilumina todo cuanto al ser rodea,
la alegría expresa los estados de conciencia en las infinitas estaciones.
Fluye la armonía, y el orden justo y perfecto se alcanza
en las nobles sendas de la vida, donde la felicidad se manifiesta, constante.

Hay que abrir tantas puertas… equivalentes a estados de conciencia,
Todas están en el interior, pero, la cerradura no está pasada,
pero el conductor inexperto aún lo ignora.
Hay que abrir los ojos del Espíritu a la clara luz, en la conexión divina,
para que sus rayos fluyan, el mirar y los pasos guíen,
adquiriendo la experiencia que acceder permite al Salario Cósmico.

Así el Espíritu, satisfecho, en incontables etapas de la vida logra sentirse,
de una a otra estación de los infinitos grados de progreso,
sin jamás lograr agotarlos, porque siempre hay un más allá.
Afortunadamente, el camino es circular y ascendente,
como la espiral que a partir del punto inicial se expande al infinito.

En la vida todo es más sencillo de lo que se cree,
es un repetirse, constante de las mismas cosas:
la primavera, el verano, el otoño y el invierno,
y luego, una constante vuelta a empezar.
Pero, en cada nueva estación, todo parece lo mismo,
pero, aun siéndolo, está magnificado con nacientes propósitos,
más elevados anhelos que expresen estados de conciencia
en las estaciones de turno, que son otros grados de progreso.

En cada ciclo el Espíritu experimenta el mismo asombro:
Hay tantas puertas que abrir!
Cada sentimiento es una ventana abierta al universo
que contemplar permite la senda infinita del progreso,
y percibir el potencial de la estación de turno en que ahora se encuentra
antes de pasar a la siguiente, centrando la atención en el aquí y ahora,
que es lo que cuenta, y nuestro preciado tesoro: Salario Cósmico.

El secreto eterno: abrir la puerta enfrente, la correcta, 
y atravesarla con confianza, seguro de sí mismo.
Adentro está la sabiduría y la fuerza también.
Falta la experiencia, qué espera, pues, para conquistarla,
por grado, a cada instante,
en los estados de conciencia y en las infinitas estaciones?
El salario cósmico te espera!










viernes, 16 de junio de 2017

A TI QUE LENTO PASAS Y SIEMPRE ESTÁS PRESENTE


A TI QUE LENTO PASAS
Y SIEMPRE ESTÁS PRESENTE

©Giuseppe Isgró C.

Del libro: El Retorno a la Natura
01-05-1971


 Con el vuelo del tiempo cierto
y un ver más lejos en el horizonte humano,
se acrisola el pensamiento joven
y la intensidad del ser se deja ver.

¿Qué han de ser todas estas cosas
que nos rodean y como pruebas afrontamos,
que nuestras fuerzas calibran
y nuestra experiencia ensanchan?

Las circunstancias adversas que el ser enfrenta,
en su batallar continuo en la vida,
con frecuencia cierta le alejan de sí mismo,
pero mientras más se aleja
mejor aprende a conocer
el camino de la vida.

¡OH, sublime tiempo que vuelas
y contigo nos llevas
en el recorrer de la existencia;
a ti, que lentos pasas y siempre estás presente,
el ser debería poseerte más intensamente!

El ser, en los días inciertos
de los tiempos presentes,
el presente de ti, ¡OH, tiempo!,
parece como si no viviera.

Inquieto, al mañana su pensar proyecta,
debiendo centrarse en el aquí y ahora.
El mañana es incierto,
el hoy es certero y está presente,
y del ser que piensa
y tranquilo avanza,
es preciado tesoro.

Con el pasar del tiempo certero,
el ser supera su prueba.
Porque la vida es prueba,
es enfrentar continuo las propias fuerzas,
con las fuerzas adversas,
y del triunfo seguro aunque a veces tardío,
nace la evolución, la sabiduría del ser.

¡A ti, OH tiempo, tesoro
del ser,
yo te canto y alabo
tu sublime grandeza!


viernes, 25 de noviembre de 2016

LAS LÁGRIMAS DE UN PAYASO


LAS LÁGRIMAS DE UN PAYASO

©Giuseppe Isgró C.


Santo Berto, hombre triste, desafortunado,
por la vida dando tumbos fue avanzando.
Mil labores, mil desdichas y sinsabores
de su ser la existencia curtieron.

De las labores todas, suerte probó,
cual si ellas largas avenidas fueran,
que sus anchas vías ofrecieranle paso
por el que sin rumbo fijo avanzar.

Cuando sastre, mal se las andaba,
pues su sentir allí no estaba.
Quizá, pensó, arreglando de los pies los guantes
satisfacer su inquietud podría.
Pero no, por doquier buscaba
la inquietud crecía, se atormentaba más su ser.
Sus lánguidos y tristes ojos reflejaban pesadumbre.
Todo su ser de tormento antro era.

En su mente, mil preguntas formuladas,
desarrollaban escabrosos temas.
Él, que en la vida “no era nadie”
pensaba cual si profundo filósofo fuera.

Algunas veces,
con de tormento desatada pasión,
terminaba preguntándose en grito enfurecido:
-¿Por qué las pobrezas,
por qué buenos y malos,
sabios e ignorantes?
¡Parecíale que el Ser Excelso
fuera el más injusto de de los seres todos!

Un día,
con la llegada a la ciudad, de un circo,
en el que habían acróbatas, fieras domadas,
y todo lo que en un circo hay,
…………hasta payasos,
despértole extraña idea.

-“Eso es, -exclamó Santo Berto-,
-¿cómo no lo había antes pensado?
-¿Por qué no probar a ser payaso?
Al tiempo que reflexionaba:
-“Ellos que tanto hacen reír,
¿cómo será su mundo?
Bien pronto habría de saberlo,
pues, sin más pensarlo, payaso se hizo.

Pasaron los años luengos,
Santo Berto seguía de payaso.
Había viajado por el mundo todo,
haciendo reír a grandes y chicos.

¡Cómo divertía!
¡Era el payaso más cómico
y que más hacía reír!

Pero nadie imaginar jamás podría
que Santo Berto fuera hombre triste,
que la vida ansiaba conocer
y que atormentado yacía en sus incógnitas causas.

Pero eso sí, en sus andanzas por la vida
sabía lección había aprendido,
por lo que pensaba:

-“Mientras el hombre ríe,
no es malo ni pobre,
es sabio, es rico”-.

Ese era el fruto de su vida de payaso,
por eso era el hombre más cómico
y que más hacía reír.

Pero mientras todos reían,
de sus ojos gruesas lágrimas
derramabanse.
El sentimiento del hombre
que siendo grande es niño, se diluía,
eran las lágrimas de un hombre triste
que hacía reír.


Puerto La Cruz, Venezuela, 1970.

Recitada en el Programa "ATARDECER POÉTICO", 
por Antonio -Totoño- Lara, en Radio Puerto La Cruz, en 1970.

miércoles, 7 de octubre de 2015

POEMA QUE LA VIDA ESCRIBE



POEMA QUE LA VIDA ESCRIBE

©Giuseppe Isgró C.

-1969-




Por qué la duda que la voluntad inhibe?
Por qué el ansia que la tranquilidad altera?
El Espíritu humano es tan inquieto,
que la duda aferra, el ansia ama.

Es sin razón que todo se transforma?
O todo depende de un destino forjado?
El ser humano, su voluntad, su vida,
todo al servicio de eternas leyes:

Transmutan su ser,
acrisolan al Espíritu,
que la balanza equilibra
cuando llegan los tiempos.

Una visión real,
que los ideales orienta;
un sentimiento sincero
que del amor nace.

Un suspiro latente,
que la calma perturba.
Un reposo ausente
que el dolor imparte.

Poema de la vida,
la vida que poema escribe
con tinta de la existencia,
con visión de la experiencia.

La sapiencia no es vana,
hilvana el acontecer el día,
que al nacer vislumbra
la paz y el amor en fuego.

Sigue la vida el libre curso,
obstáculos superados;
la meta es alcanzable,
el éxito ha de llegar.

Donde los mundos infinitos,
centro de labores múltiples,
los sabios se perfeccionan,
los seres se enriquecen.

Todo el ser realiza
en la densa nube del pensamiento,
las sombras se disipan
al nacer el nuevo día.

El sol alumbra a todos,
cual padre común, bondadoso;
los sentimientos elevados,
depuran la conciencia.

Constancia, fuente del éxito,
potencia las fuerzas reales,
las acciones controladas
persisten hasta la cúspide.

Emanar a la conciencia individual
del Ser Universal se ha,
en la Eterna vida.
Hacía el se emprende el retorno
con la experiencia vivida.

El sabio doctor que su arte ejerce, 
la salud integral ha de equilibrar,
en cuerpo, alma y Espíritu;
hoy, y siempre, satisfecho sonreirá.              




sábado, 3 de octubre de 2015

TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO


TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO

©Giuseppe Isgró C.

 Escrito de juventud: 1970.



¡Oh, tú que avanzas con paso firme! Tu semblante irradia aura azulacea. La serenidad tus ojos trasportan de valles lejanos. Las centellas por ellos despedidas saturan campos adversos y establecen la armonía.

¡Oh, tú que eres maestro, de la vida maestro, de la Creación sabio, en el amor fuerte, tu palabra es oída con admiración. Tus sentencias  son cumplidas con respeto! Tu visión clara y aguda permite que vislumbres la realidad. Tú preparas el camino. Aquel que viene exige las cuentas. El examen pendiente hay que rendir. Tú preparas las mentes, da el aviso oportuno. Hay ciegos, hay sordos; serán desterrados a moradas acordes a sus estados de conciencias, para hacer conciencia. Es la acción instantánea de la Ley de afinidad que ubica, y reúbica, a cada quien, por el saldo de su suma existencial. Los trabajadores asiduos disfrutarán la cosecha del viñedo. Aquel vino como ladrón de sorpresa. Pronto vendrá para lo decisivo: -“Quedar”, o “marchar”. Es importante trabajar: estudiando para la evolución del séptimo día: La era de la luz de la conciencia.

Tú que preparas el camino, uno del grupo y estás acompañado, has vuelto en la transición. Eres la trompeta que anuncia al que es “el primero” y llaman “gobernador”. La familia del planeta tierra está bajo su guía. Ésta entra en la solidaridad universal. La era de luz de la conciencia ha nacido. La luz del nuevo día de progreso alumbra al hombre consciente de su Espíritu, alma y cuerpo y de los atributos divinos, o valores universales, que les son inherentes.

Consciente avanza la gente. Presiente en su conciencia algo por acontecer. La actividad acrecienta el ritmo para alcanzar los objetivos en el tiempo prefijado. Unos prevarican, temporalmente, y descienden los peldaños de la involución y concupiscencias. Otros, más conscientes cumplen lo prometido en su plan de vida, previo a la última reencarnación. Superan los abismos pasionales. La faz de sus materias se depura y es iluminada por la luz de la evolución: estados de conciencia, conocimiento y experiencia. Lo demás ya es poseído en estado de potencialidad infinita; precisamente, lo único que falta es la experiencia para expresar el conocimiento innato y el poder potencialmente infinito por medio de las necesidades, anhelos y propósitos de vida, en el eterno presente. El amor sella la transición para dar cabida al nuevo día de luz, sabiduría y poder creador en conexión con la Divinidad.

Tú que conoces la situación, no dejas a tus hermanos menores a sus débiles fuerzas. Tú les ofreces la potencia de tu luz y sabiduría a aquellos que quieren cumplir su misión cósmica. Quienes aceptan cumplir su misión de vida, que traen a cada ciclo de vida, alcanzan la meta, y triunfan. Aquellos que la luz, de momento, resistir no pueden, y, temporalmente, emanciparse dejan, experimentarán los efectos de su rebeldía, y aprenderán por el camino del dolor.  Pero, un día han de llamar, solicitando cooperación y ayuda, luz y guía, asistencia y protección: tú le tiendes las manos. ¡Ese será un gran día!

La humanidad del momento actúa para superar su poco fácil prueba. Tú estás aquí para ayudarle. Tú limpiarás el camino, señalando la ruta a seguir. Pero el camino deben recorrerlo cada uno de los seres a quienes corresponda hacerlo. Pero, la Rueda de la Vida, la Divinidad, está presente para asistir a cada quien, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.

El trabajo es arduo, de largo aliento, y plazo; pero, amparado por tu potencia y la de tus afines, será posible la realización de tus ideales y cometido, para cuando llegue aquel que llaman “gobernador”, al que se ha de rendir examen. El examen para aprovechar la oportunidad para entrar en el nuevo día.

Hacia el año 30.000 de nuestra era, habremos llegado a un nivel de depuración, orden y armonía adecuado para que, a partir de ese momento, desarrollar la auténtica obra que le está asignada al planeta tierra, Muchas veces, habrá que ir y venir para optimizar los resultados. Tu presencia, siempre estará allí, como guía certero, enseñando a las nuevas generaciones, que deben conectar con la Divinidad, para expresar la sabiduría de los valores universales y la potencia creadora del Espíritu, en los cuatro reinos naturales.  Es preciso centrar la atención en la Divinidad que acompaña a cada ser. Tu misión es esa: enseñar a cada quien, la conexión en la Divinidad. Lo demás, viene por añadidura. Palabras de sabiduría le dijo el Espíritu de Gabriel a Mahoma: No hay más Dios que Dios. Cada quien es un mensajero en su respectivo nivel.


Adelante.




PD.: Escrito en 1970: TÚ, QUE PREPARAS EL CAMINO, forma parte del libro inédito: El Retorno a la Natura. Revisado en fecha 03 de octubre de 2015. Releer lo que se ha escrito en tan lejano tiempo, es una forma de reencuentro consigo mismo. Se observa que en todo tiempo ha latido la misma inquietud en la conciencia.