sábado, 6 de julio de 2019

EL SALARIO JUSTO Y EL HOMBRE NOBLE



EL SALARIO JUSTO Y EL HOMBRE NOBLE

Giuseppe Isgró C.
19-02-2019.


Escudero, -dijo Hidalgo:
El hombre noble es equilibrado y tranquilo, este era, en esencia, el mensaje de Confucio, y de quienes han alcanzado un determinado grado de conciencia.
Por otra parte: Hay personas que saben demasiado, o creen ellas, a las cuales es imposible prestarle servicios, ya que, generalmente no lo precisan, o no desean pagar lo que valen, por la razón que fuere. Este tipo de prospectos es preciso descartarlos como clientes, salvo raras excepciones que no rompen la regla.
Al final, Escudero, -siempre terminan pagando el precio, pero mucho más elevado, pero sin disfrutar de los beneficios que implican el servicio de profesionales cualificados, que si bien son costosos, resultan más económicos por su excelencia y resultados satisfactorios y óptimos, que determinan que se paguen por sí solos.
La propia dignidad precisa, Escudero, que los servicios prestados reciban el salario justo y perfecto.
El hombre noble, siempre retribuye los servicios recibidos en lo que valen, por su sentido de la justicia y la conciencia de la medida de todas las cosas.
Quienes aún deben alcanzar en el estado de conciencia de la nobleza un grado más elevado en las infinitas estaciones de la vida, precisan potenciar el sentido de la medida en todas las cosas, es decir, la justicia. Nobleza y Justicia van juntas una de otra, en cada pensamiento, sentimiento, palabras y actos.


UN CONTRATO CON LA VIDA, ESCUDERO





UN CONTRATO CON LA VIDA, ESCUDERO:

©GIUSEPPE ISGRÓ C.


Escudero, desde la más temprana edad, es importante realizar un contrato con la vida, dando consentimiento consciente de los que nosotros anhelamos y de lo que, a cambio, estamos dispuestos de dar.
Este es un contrato análogo al que hemos realizado antes de nacer, en la dimensión espiritual. Allí se contempla todo lo que, en el nuevo ciclo de vida deseamos realizar. La experiencia que precisamos adquirir. Las deudas que tenemos pendientes de pagar, para liberarnos. Pagarla por cualquier camino factible, pero pagarlas. No hay libertad si existen deudas, de cualquier tipo, pendiente de pago, ya que somos esclavos de las propias obligaciones. Existen muchas acciones coactivas que obligan al pago de las obligaciones pendientes, y aunque nos resistamos a ello, tarde o tempranos debemos satisfacer los pagos pendientes. No existen escapatorias posibles, sino las de pagar. O pagas, o sigue siendo esclavo de tus obligaciones incumplidas, además del demérito de la morosidad. No existe dignidad sin pago de las obligaciones, salvo muy justificadas excepciones que autorizan una prórroga justificada.
Pagar lo que se debe, es el objetivo prioritario que se debe anteponer en el contrato de vida, para liberarse. Ser, o estar libre de obligaciones de deudas, de deudas, porque existen otro tipo de obligaciones que, también hay que cumplir, no es poca cosa. Es cuando se comienza a gozar de la propia autonomía personal.
Luego, es importante incluir todos los objetivos a corto, mediano y largo plazo que se anhelan obtener en la vida. Escríbalos todos. Luego jerarquízalos en su respectivo orden prioritario. Comienza a realizarlos, uno a la vez, por su orden de prioridad.
Ahora que le has dicho a la vida lo que quieres, y que, por supuesto, la misma vida te ayudará a alcanzarlos de múltiples e impensadas maneras, si persiste tenazmente en tu claro propósito, debes decirle, también, con que estás dispuesto a contribuir, como servicio compensatorio con la vida, con la sociedad y con todas las humanidades del universo, empezando, por supuesto, con esta de la que, ahora, formamos parte.
Escribe todo lo que deseas dar a cambio de lo que quieres en la vida, y que lo que des, sea mayor de lo que anhelas recibir. Esa es la clave de la riqueza integral. Dar más de lo que se recibe; gastar menos de lo que se gana. Invertir la diferencia, principalmente en educación, preparándose para tareas mejores, para objetivos más exigentes. Todo se puede logar si nos preparamos a tiempo, y con antelación. Prepárate para ser líder y seguidor a la vez, ya que formamos parte de una inmensa cadena universal de servicios y somos instrumentos de la voluntad divina en la Gran Obra de expansión universal.
Si les decimos a la vida con lo que deseamos contribuir, ellas nos utilizará donde crea que es más conveniente para cada quien, presentándonos los problemas que nos tocará resolver para adquirir el dominio de nuestras aptitudes, actitudes y potencial del poder creador infinito con el que la vida nos ha dotado. Si deseas servir, serás utilizado como instrumento del orden universal, y recibirás el salario cósmico que te permitirá pagar todos tus compromisos, oportunamente.
Si no deseas servir, no servirás para nada, ya que dejarás de ser tomado en cuenta, excepto por la Divinidad, que siempre te arenga en tu conciencia, con el aguijón y las espuelas divinas, que jamás dejan de lograr su propósito, de que la persona que desea disfrutar del ocio a destiempo, aun respetando su libre albedrío, siempre recibirá el espolón divino que le ayudará a ponerse en camino, cuando deba hacerlo.
Quien no contribuye al bien común, con qué desecho desea participar en la repartición de los beneficios? Sin embargo, Escudero, nosotros no somos jueces de nadie; el único juez es el Ser Universal, y la propia conciencia, en cada ser de los cuatro reinos naturales. Es preciso que respetemos lo que cada quien lleva a cabo, o deja de realizar, ya que eso forma parte de su aprendizaje personal. Centremos la atención en lo que, realmente, sea de nuestra competencia. Si respetamos, Escudero, mereceremos el respeto ajeno, por la autoridad moral inherente.
Dar y recibir, por el servicio, por el trabajo productivo, por el estudio creador que ilumina el Espíritu, dándole la visión clara de las cosas, adquiriendo la conciencia del qué, del cómo, del cuándo, del quién, del cuánto, del dónde y del porqué de todas las cosas esenciales.
El contrato de vida, con la vida, te pondrá al servicio del mejor empresario cósmico: la Divinidad, quien siempre paga el salario cósmico justo y perfecto, pero exige, también, en forma espontánea, el servicio justo y perfecto de acuerdo a las propias fuerzas, visón, conocimientos y experiencias, y voluntad de dar cada días más y mejor contribución al bien común, que es, también, tu propio bien.
Seguiremos conversando al respecto, Escudero. Comienza hoy mismo a elaborar tu contrato con la vida, conscientemente. Adelante.

viernes, 5 de julio de 2019

A LA GLORIA DE LA DIVINIDAD, POR EL DEBER CUMPLIDO, TRABAJAR



A LA GLORIA DE LA DIVINIDAD,
POR EL DEBER CUMPLIDO, TRABAJAR

©Giuseppe Isgró C.
Enero 1972
04-05 de Julio: 2019

Un poeta, o aspirante a serlo,
no debería tocar las obras de su juventud,
por cuanto ya no le pertenecen, según se dice.
En realidad aquel joven que las escribió,
ya no es el mismo, que ahora relee.
Sin embargo, nuestra vida es un enmendar constante
de las obras de nuestra juvenil vida,
desde las noches de los tiempos.
Si dejamos de hacerlo nosotros, sus autores,
es una oportunidad que se desaprovecha, irrepetible,
por eso hay que romper los moldes que inhiben la creatividad,
realizando el trabajo de perfección constante que nos compete.
Si se anhela llevar a cabo algo útil, hay que hacerlo.
Al final no deja de ser una única y eterna juventud
bajo el ropaje de las edades: eterna juventud,
en el ejercicio de una perfección que jamás será alcanzada,
pero, que siempre nos aproxima un poco más.
GIC




Una meditación de Jo con la Divinidad:

Elevando su pensamiento,
con los ojos vueltos hacia arriba;
centrando el sentimiento de la admiración
en la Divinidad, Jo, expresa:

Concédeme servir a la gloria de tu causa,
Oh Divinidad Omnipresente, ab-eterna.
Oh Creador del infinito,
razón de ser de todo lo existente.
Que mi mente se emociona
frente a la inmensidad del universo,
y perfección de la vida;
viendo que pese a todo
el pensamiento es más veloz
que la acción de cada ser,
y el tiempo siempre presente,
se hace corto, para satisfacer
las necesidades del sentimiento
de los atributos divinos.

La necesidad mayor que el ser palpa,
es observar las cosas esenciales por hacer,
y al realizarlas, o ponerse en camino
en pos de su logro,
igualar la velocidad del pensamiento se quisiera.
Empero, todo tiene su tiempo justo
y perfecto de ejecución, y de aparente descanso
en el eterno movimiento circular del ser,
en los estados de conciencia,
y las infinitas rectas en las estaciones de la vida.
Todo compasado según la imagen de la Espiral.
Movimiento circular en los estados de conciencia,
Expansión circular en las estaciones de la vida.
Admirable ascenso evolutivo, simultáneo,
de todos los atributos divinos,
en los infinitos grados de progreso,
en los 360 grados del ser
en la 16 direcciones de la Rosa de los Vientos.
Al igual que el movimiento circular
de los 8 trigramas dobles, repetidos,
en la Rueda del I Ching, o Libro de las mutaciones,
conforman los 64 exagramas, en eterna rotación,
expresan todas las situaciones de la vida;
se entiende así, el mapa del universo:
el plan divino de la creación
impreso en la conciencia de cada ser,
semillero de inspiración,
percepción de intuiciones.
Esto permite aflorar el conocimiento
de la aptitud, y la potencia de la actitud.

Se piensa más rápido
de lo que la acción puede realizar.
Empero, ¿qué se puede hacer?
si no es aguardar tranquilo
el paso lento del tiempo, eterno presente,
que sin embargo no lo es tanto
por las múltiples aspiraciones del Espíritu,
que requieren tiempo, sin tiempo,
dedicación, estudio, meditación, trabajo,
constancia, ideas claras, sentido de la meta,
centrado en un objetivo prioritario a la vez,
ad infinitum, en armonía con el orden cósmico
en los cuatro reinos naturales,
en todos los mundos del universo.
De la eternidad pasada,
se avanza hacia la eternidad futura.
Desde siempre para siempre:
un enigma descifrable,
en el eterno presente.

Que el horizonte brille con la luz sublime
y el Espíritu, conductor del hombre, camine firme;
Si alguna vez cayere, que se levante enseguida,
para avanzar siempre
hacia la estrella luminosa del firmamento,
Oh Divinidad, Gran Arquitecto, Oh Ser sin nombre,
ya que antes de Ti no hubo nadie que te lo pusiera,
faro seguro del ascenso de la conciencia,
en las infinitas estaciones de la vida.

Que no falte jamás la voluntad férrea,
ni tiemble nunca el brazo fuerte;
que el pensamiento siempre seguro,
la Luz de la Divinidad palpe
en conexión divina.

Que así sea, pensó Jo,
interiorizándose en la infinitud del ser,
pasando de la claridad superficial, objetiva,
a la profunda, subjetiva,
en exacta correspondencia:
Por eso Hermes, el tres veces grande,
El Mensajero, dijo:
-“como es adentro es afuera”;
-“como es afuera, es adentro”.
-“Cómo es arriba es abajo”;
-“cómo es abajo es arriba”,
para que se cumpla la Ley de la creación..

Luego, Jo concluyó:
La gloria más grande a la que aspirar pueda,
cada ser, trabajando a la gloria
del Gran Arquitecto del Universo,
es el sentimiento del deber cumplido,
por cualquier obra realizada,
ejerciendo la práctica de todas las virtudes,
viviendo una vida virtuosa, justa y perfecta,
siempre perfectible en mayor grado,
ad infinitum.

No es poca cosa, terminó pensando Jo.
Le vino a la mente:
cuánto queda por aprender!

Se repitió, en un silencioso soliloquio:
Humildad, ser mío; humildad.
Manos a las obras, sin prisa pero sin pausa,
disfrutando al mismo tiempo,
como lo hace el artista en la creación de su obra:
con amor, fervor y entusiasmo
con la justicia y la belleza por delante:
todo justo y perfecto.


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